Cinco capas para ordenar el trabajo
En este curso usamos cinco capas como marco práctico, no como una norma técnica universal. La instrucción permanente define propósito y reglas. La memoria conserva antecedentes y acuerdos que ayudan a interpretar. La tarea describe lo que hay que hacer ahora. La campaña reúne un objetivo temporal con varias acciones. El estado identifica la situación actual y los pendientes.
Ejemplo: la regla exige fuentes; la memoria contiene la definición acordada de oportunidad calificada; la campaña busca mejorar seguimiento durante ocho semanas; el estado muestra tres decisiones pendientes; la tarea prepara la reunión de mañana. Mezclarlas dificulta actualizar una fecha sin cambiar una regla útil.
Memoria no significa verdad automática
Un antecedente debe tener origen, fecha y condición de vigencia. «El cliente prefiere entrega en noviembre» puede haber sido cierto en una llamada y haber cambiado después. La memoria conserva lo que se supo, no autoriza ignorar una evidencia reciente.
Distingue un hecho ocurrido de un compromiso futuro. Que el cliente haya pedido una propuesta es un evento. Que vaya a aprobarla es una expectativa, salvo evidencia adicional. El estado debería reflejar propuesta solicitada, aprobación pendiente y siguiente verificación.
Actualizar sin borrar la historia
Cuando un registro cambia, conserva el evento anterior y actualiza el estado vigente. Si una reunión se posterga, guarda fecha inicial, aviso de cambio y nueva fecha confirmada. Esta historia permite explicar retrasos y evita volver a contactar basándose en el dato anterior.
Ante contradicciones, compara fuente, fecha, alcance y autoridad. Un correo reciente puede actualizar una fecha; no necesariamente reemplaza las condiciones de un contrato firmado. Si no hay base para resolver el conflicto, registra la pregunta y quién puede aclararla.
Un paquete de contexto manejable
Entrega propósito, fuentes seleccionadas, reglas y estado con fecha de corte. Evita acumular material irrelevante. Para reanudar un trabajo, crea un resumen con decisiones, evidencia, pendientes y restricciones. Ese resumen no reemplaza los originales cuando la decisión exige consultarlos.
Revisa periódicamente qué información sigue vigente y qué debe retirarse. El responsable del proceso valida los cambios importantes; la IA puede proponer actualizaciones, pero el registro oficial necesita un procedimiento conocido.